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Una vida de Reino

Una vida de Reino

¿Usted sabe que la Iglesia forma parte del Reino de Dios?

Cuando hablamos de la Iglesia, no nos referimos solamente a una institución o a un lugar físico. Existe una Iglesia espiritual, invisible, formada por aquellos que verdaderamente pertenecen a Dios.

Jesús explicó esta realidad así:

“El Hijo del Hombre es el agricultor que siembra la buena semilla. El campo es el mundo, y la buena semilla representa a la gente del reino. La maleza representa a las personas que pertenecen al maligno. El enemigo que sembró la maleza entre el trigo es el diablo. La cosecha es el fin del mundo, y los cosechadores son los ángeles.

Tal como se separa la maleza y se quema en el fuego, así será en el fin del mundo. El Hijo del Hombre enviará a sus ángeles, y ellos quitarán del reino todo lo que produzca pecado y a todos aquellos que hagan lo malo. Y los ángeles los arrojarán al horno ardiente, donde habrá llanto y rechinar de dientes. Entonces los justos brillarán como el sol en el reino de su Padre. ¡El que tenga oídos para oír, que escuche y entienda!” (Mateo 13:37-43).

Con esta parábola, Jesús hablaba del Reino de Dios y de aquellos que verdaderamente le pertenecen. Pertenecer a ese Reino implica más que identificarse con Él; significa someterse al gobierno de Dios y permitir que Su voluntad dirija nuestra vida.

Muchos pueden estar divididos entre lo que quieren y lo que saben que deben hacer. Sin embargo, con Dios todo comienza con una decisión.

Cuando una persona verdaderamente cree, se somete a Dios y comienza a hacer Su voluntad. Es entonces cuando pasa a formar parte del Reino de Dios.

Pero ahí está el detalle: no es suficiente creer; es necesario vivir de acuerdo con aquello que creemos.

¿Qué significa vivir bajo el gobierno de Dios?

Vivir bajo el gobierno de Dios significa permitir que Él dirija nuestra vida. Cuando una persona realmente pertenece a Dios, comienza a desear ser usada por Él y a buscar Su voluntad.

Lo más natural debería ser comenzar el día hablando con Dios y buscando Su dirección. Sin embargo, esto requiere disciplina.

Muchas veces no nos gusta lo que sabemos que necesitamos. Por ejemplo, sabemos que una alimentación saludable es buena para nosotros, pero muchas veces preferimos comer aquello que nos gusta, aunque no sea lo mejor para nuestra salud.

Lo mismo puede suceder en la vida espiritual. La carne quiere una cosa, pero el espíritu necesita a Dios.

Por eso, vivir bajo el gobierno de Dios requiere aprender a dejar nuestra voluntad a un lado para hacer la voluntad de Él.