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¿Todavía Hay Esperanza?

¿Todavía Hay Esperanza?

¿Está usted mirando solamente el problema o también aquello que puede darle esperanza?

Muchos, si no todos, pasamos por momentos en los que pensamos que no hay solución. Ya sea un problema económico, como no tener suficiente para pagar la renta; una relación que no está en un buen momento; o incluso un problema familiar que hemos intentado solucionar. Hasta llegar al punto en que uno comienza a ver todo de manera negativa, como si ya no hubiera una solución.

Por eso, la Biblia nos revela esto así: “La mano del Señor vino sobre mí, y me sacó en el Espíritu del Señor, y me puso en medio del valle que estaba lleno de huesos. Y Él me hizo pasar en derredor de ellos, y he aquí, eran muchísimos sobre la superficie del valle; y he aquí, estaban muy secos” (Ezequiel 37:1-2).

Aquí, en ese tiempo, el pueblo de Israel estaba pasando por una gran tragedia y muchas derrotas. Al profeta se le dio una visión de la condición en la que se encontraba Israel en ese momento: un valle lleno de huesos que estaban muy secos. Es decir, estaban pasando por un momento en el que parecía no haber vida ni esperanza.

Pero ahí está el detalle principal: Dios mismo llevó al profeta al valle. Esto nos demuestra que, sin importar la magnitud de la situación o la dificultad que enfrentemos, Dios no nos abandonará.

Ahí podemos entender que algunas situaciones difíciles pueden formar parte de un proceso en el que Dios quiere enseñarnos algo. No siempre entenderemos por qué estamos pasando por una determinada situación, pero es en medio de esos momentos cuando aprendemos a confiar en Dios.

Dios hizo que el profeta pasara por el valle, pero no para que se quedara ahí, sino para que viera de cerca la condición en la que se encontraba el pueblo. De la misma manera, nosotros también tenemos que reflexionar, porque muchas veces, cuando pasamos por situaciones difíciles, estas ocupan mucho espacio en nuestra mente y nos hacen sentir que la situación no tiene fin.

¿Vivirán estos huesos?

“Y Él me dijo: Hijo de hombre, ¿vivirán estos huesos? Y yo respondí: Señor Dios, tú lo sabes” (Ezequiel 37:3).

Es aquí donde aprendemos que nuestras reacciones ante cualquier situación deben estar basadas en la Palabra de Dios y no solamente en lo que nuestros ojos ven. En esta ocasión, Dios le hizo al profeta una pregunta cuya respuesta humana obviamente sería no. Sin embargo, en lugar de responder desde su propia perspectiva, el profeta dijo que Dios lo sabía todo. En otras palabras, él quería ser guiado por Dios.

Por eso, Dios respondió de la siguiente manera: “Entonces me dijo: Profetiza sobre estos huesos, y diles: «Huesos secos, oíd la palabra del Señor»” (Ezequiel 37:4).

En lugar de alimentar aún más la derrota, Dios le dijo que profetizara la victoria. Es decir, uno puede estar pasando por una situación difícil, pero no debe convertir el problema en el centro de su vida. En lugar de repetirse: “No hay solución”, “Todo está perdido” o “Nada va a cambiar”, uno debe recordar y declarar lo que Dios ha dicho y prometido.

No permita que lo difícil se convierta en el centro de su atención. Tampoco se trata solamente de hablar palabras positivas, sino de recordar lo que está escrito y tener fe y confianza en aquello que uno cree.

El sábado pasado se llevó a cabo el evento para mujeres denominado Autoayuda, donde mujeres de diferentes regiones de California se reunieron para recibir orientación espiritual y sugerencias que pueden ayudarlas a ser mujeres más fuertes en la fe.

Este artículo presenta un poco de lo que se habló durante el evento.