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La Santa Cena es un momento de comunión con Dios. Pero muchos aún están aprendiendo que también es un momento de autoevaluación espiritual. Más que un símbolo, representa el pacto entre la Iglesia espiritual, que es el Cuerpo de Cristo, y Él, que es la Cabeza.
Ahí está la pregunta clave: ¿Quién forma parte de la Iglesia espiritual de Cristo Jesús?
Para contestar esta pregunta, se debe decir que no es alguien que se considere perfecto o que crea que debe ser perfecto. La persona que forma parte de la Iglesia espiritual de Cristo es aquella que vive conforme a Su Palabra.
Pero ¿dónde y cuándo debe comenzar uno?
La decisión comienza en el interior, desde el momento en que uno decide arrepentirse y aceptar a Jesús como su único Salvador a través del nuevo nacimiento.
Por eso, la Biblia nos dice así: “Por esta razón, cada uno debería examinarse a sí mismo antes de comer el pan y beber de la copa” (1 Corintios 11:28).
Aquí, el apóstol Pablo estaba enseñando la manera en que uno debe participar de la Santa Cena. Muchas personas, cuando llega el momento de la Santa Cena, solo lo hacen como un ritual o una tradición, pero la Santa Cena es un momento para examinarse a uno mismo antes de comer el pan.
Estos versículos muestran que muchas de las personas con las que Pablo estaba hablando se encontraban divididas y actuaban con egoísmo, no solo con los demás, sino también entre sí.
Cuando uno bebe de la copa, debe hacerlo consciente de que representa una entrega profunda y no superficial. Ahí es donde regresamos al tema de examinarse, porque muchos de nosotros a veces vivimos resentidos por cosas que no valen la pena.
Pero ¿qué sucede si uno solo toma la Santa Cena por hacerlo o la toma indignamente?
El peligro de participar indignamente
“Por tanto, cualquiera que coma el pan o beba la copa del Señor indignamente será culpable del cuerpo y de la sangre del Señor” (1 Corintios 11:27).
Participar indignamente significa tomar parte del símbolo sin vivir el compromiso que representa. Es permanecer conscientemente en desobediencia y negarse a cambiar.
La Biblia muestra que participar de la Santa Cena es algo serio. No se trata simplemente de cumplir con un ritual, sino de hacerlo con arrepentimiento, sinceridad y disposición para obedecer la Palabra de Dios.
Por eso, antes de participar, es importante examinarse a uno mismo, reconocer aquello que necesita cambiar y tomar la decisión de vivir de acuerdo con la voluntad de Dios.
Ahí entra la última pregunta: ¿Qué debe hacer uno antes de participar de la Santa Cena?
Una palabra: “Examínese”, así como nos enseña la Palabra de Dios.
Hoy a las 7 p. m., participe de la Santa Cena en el Santuario de la Familia de Dios, o en la Iglesia Universal más cercana a usted.
Un momento para acercarse a Dios, examinar su vida y renovar su compromiso con Él.
625 S. Bonnie Brae St., Los Ángeles, CA 90057
No deje pasar este momento. Hoy a las 7 p. m.