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¿Oír o escuchar?

¿Oír o escuchar?

¿Cuál es la voz que usted escucha?

El mayor problema de nuestra naturaleza humana es que, al momento de tomar decisiones, muchas veces no elegimos correctamente. Hay algo muy profundo dentro de nosotros que nos cuesta reconocer: en la mayoría de las ocasiones, somos nosotros quienes damos origen a los problemas.

Ahí es donde surge una verdad que muchas veces nos cuesta entender: tenemos que escuchar la voz de Dios antes de tomar cualquier decisión.

Por eso, la Biblia nos dice así: «Porque Adán fue creado primero, después Eva. Y Adán no fue el engañado, sino que la mujer, siendo completamente engañada, cayó en transgresión» (1 Timoteo 2:13-14).

Para entender este versículo, primero tenemos que comprender que existe una diferencia entre oír y escuchar.

Oír es percibir palabras o información sin necesariamente prestarles atención. Muchas veces oímos cosas que traen duda, nos alejan de Dios o van en contra de Su voluntad. A menudo no tenemos control sobre la información que llega a nosotros, pero sí depende de nosotros decidir si la vamos a creer.

Escuchar, en cambio, es diferente. Significa prestar atención y decidir obedecer lo que se está diciendo. Oír lo hacemos todo el tiempo, pero escuchar es una decisión. Demuestra interés por aprender y poner en práctica aquello que se escucha.

Aquí, en este versículo, hay un detalle muy importante: Eva fue engañada. Pero ¿cuál fue la razón por la que fue engañada? Hasta ese momento, ella no había escuchado la voz de Dios. Por esa misma razón, terminó siendo guiada por la voz del diablo.

Lo mismo que le pasó a ella nos sucede a nosotros. Cuando no hemos desarrollado una relación con Dios, estamos expuestos a «oír» voces que van en contra de Su voluntad.

¿Cómo saber si la voz que estamos escuchando es la de Dios?

Es imposible vivir una vida limitada cuando obedecemos la voz de Dios. Pregúntese: ¿Lo que usted está haciendo glorifica a Dios o a los hombres?

Muchos pueden decirnos cómo vivir la fe, y nosotros podemos oír sus consejos. Sin embargo, es responsabilidad de cada uno buscar a Dios y escuchar Su voz para saber qué debe hacer.

Si usted no lo busca, no escuchará Su voz y siempre vivirá en confusión, porque será guiado únicamente por lo que los hombres le dicen que haga.

Por ejemplo, piense en el sacrificio. Usted debe hacerlo porque está escrito en la Biblia, porque cree y tiene la fe de que esa es la manera de vivir en comunión con Dios. Pero si lo hace solo por sentimiento o porque alguien se lo dijo, eso no es tener fe en Él ni escuchar Su voz; eso es simplemente seguir lo que un hombre le dijo que hiciera.

«El Señor da Su voz delante de Su ejército,

porque es inmenso Su campamento,

porque poderoso es el que ejecuta Su palabra…» (Joel 2:11).

¿Será que usted conoce al Autor de la Palabra (la Biblia)?

Es imposible escuchar la voz de Dios, seguirla y vivir una vida limitada. Recuerde que debemos tener cuidado con lo que pensamos. Tenemos que conocer a Dios a través de Su Palabra para no ser como Eva ni dejarnos engañar.