Noticias | - 3:38 pm


La Clave para Vencer

La Clave para Vencer

¿Cómo reaccionar en medio de la batalla?

Muchos enfrentamos batallas todos los días. Son luchas que buscan sacarnos de nuestro carácter, desgastarnos y destruirnos. Sin embargo, aunque provoquen esa reacción, debemos ser sabios al decidir cómo responder. No toda batalla se gana confiando en nuestras propias fuerzas o intentando resolverlo todo por nosotros mismos. Hay batallas que solo se vencen con ayuno, de rodillas y buscando la dirección de Dios cada día.

Por eso, la Biblia nos enseña así:

El rey Josafat recibió la noticia de que un gran ejército venía a atacar a Judá. Aunque tuvo miedo, no confió en sus propias fuerzas; buscó al Señor por medio del ayuno y la oración, y todo el pueblo hizo lo mismo.

Mientras clamaban a Dios, el Espíritu del Señor habló y les dijo: «No teman, porque esta batalla no es de ustedes, sino de Dios». En lugar de pelear con sus propias fuerzas, Dios les pidió que confiaran en Él.

Al día siguiente, Josafat puso a personas a alabar a Dios al frente del ejército. Mientras adoraban, el Señor intervino y derrotó a sus enemigos. Así, Judá obtuvo la victoria sin tener que pelear, porque Dios luchó por ellos (2 Crónicas 20:1–22).

El rey Josafat, aunque tuvo miedo, no confió en su propia fuerza humana. Él sabía que, para ganar esta batalla, no podía someterse a sus emociones. Por eso, reaccionó orando y ayunando al Señor.

Cuando reaccionamos por emoción, damos lugar a errores aún más grandes. Es precisamente en esos momentos cuando el mal (el diablo) aprovecha para hacer que uno caiga. Pero, cuando uno dice: «Dios, te amo. Que se haga Tu voluntad en mi vida» (cf. Mateo 6:10; Mateo 22:37), ahí es donde el mal se frustra, porque sabe que uno está firme y tiene una dirección correcta.

Uno puede tener semanas difíciles, terribles e incluso vivir situaciones que nunca imaginó. Pero es precisamente en esos momentos cuando uno tiene que orar y confiar, porque Él nos dará paz. Y cuando tenemos esa paz, podemos actuar con el carácter del Señor Jesús. Cuando tenemos paz, es ahí donde tenemos la certeza de que hemos ganado la batalla.

Esta batalla no es tuya ni mía. No tienes la capacidad de vencer con tus propios recursos ni con tus propias fuerzas. Pero vencerás, porque Él es nuestro Dios y está con nosotros.