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¿Dónde está su condición?

¿Dónde está su condición?

¿Está usted seguro de la condición en la que se encuentra?

Cuando uno está seguro, significa que está libre de dudas e incertidumbre. Estar seguro es tener certeza, confianza y convicción de que aquello en lo que uno cree es verdadero y correcto.

Y cuando estamos seguros de nuestra condición espiritual, tomamos posesión de ella y la materializamos en nuestra vida.

Un ejemplo sencillo de cómo debemos ver nuestra condición espiritual es el siguiente: supongamos que un oficial lo detiene mientras usted conduce y le pide su licencia. Si usted la tiene, se la entrega con tranquilidad, porque está seguro de que tiene permiso para conducir.

Así debe ser la seguridad que uno tenga respecto a su condición delante de Dios. Al igual que en el ejemplo, cuando una persona está segura, también reconoce los derechos que tiene.

Entonces, si esto es así en las cosas de los hombres, ¡cuánto más debe serlo delante de Dios!

Por eso la Biblia nos dice así: “Pero de Sión se dirá: Este y aquel nacieron en ella; y el Altísimo mismo la establecerá” (Salmo 87:5).

Aquí, el versículo, cuando menciona a Sión y al nacimiento, se refiere a la transformación que una persona experimenta en el Señor Jesucristo. Es la decisión de entregarle su vida a Él, seguirlo, servirle, vivir de acuerdo con Su Palabra y obedecerla.

Esa es la condición espiritual que, cuando uno la vive, se materializa en todas las áreas de la vida: en lo espiritual, lo físico, lo económico, la familia y todo lo necesario. Por eso, la Biblia habla del Sión celestial de esta manera: “Vosotros, en cambio, os habéis acercado al monte Sión y a la ciudad del Dios vivo, la Jerusalén celestial, y a miríadas de ángeles, a la asamblea general e iglesia de los primogénitos que están inscritos en los cielos, y a Dios, el Juez de todos, y a los espíritus de los justos hechos ya perfectos, y a Jesús, el mediador del nuevo pacto, y a la sangre rociada que habla mejor que la sangre de Abel” (Hebreos 12:22–24).

Primogénitos: Se refiere a todos aquellos que entregan su vida al Señor Jesús y son hechos hijos de Dios. Al unirse a Cristo, reciben autoridad espiritual para vivir como hijos de Dios y participar de la herencia que Él les ha prometido.

Los primogénitos representan a quienes han recibido la herencia de Dios por medio de Jesús, el Primogénito.

¿Es usted considerado perfecto por ser primogénito?

No se refiere a ser perfecto, sino a ser considerado perfecto en Jesús. Nosotros aún vivimos en este cuerpo físico y seguimos teniendo una naturaleza pecaminosa, aunque seamos de Dios. Sin embargo, somos considerados en Jesús cuando vivimos conforme a Su carácter.

No depende de nosotros mismos. Aunque una persona haya sido transformada, tenga buenas obras y viva una vida de rectitud y obediencia, no es considerada justa por eso. Dios no actúa por lo que nosotros somos o hacemos, sino por lo que somos en Jesús.

Otro aspecto de esta condición

Cuando tenemos la fe bíblica, nuestros pensamientos pasan a estar guiados por la Palabra de Dios. Nuestros sentimientos, nuestra perspectiva y nuestras expectativas también son transformados conforme a ella. Ya no pensamos como el mundo ni nos dejamos llevar por las opiniones de los demás, porque estamos seguros de la verdad que Dios ha revelado en Su Palabra.

Dios nos bendiga a todos