Noticias | - 4:46 pm
La verdad es que muchas veces no queremos dejar atrás el pasado por causa de nuestro ego. Al ser humano no le gusta perder. Siempre pensamos que podemos regresar, hacerlo mejor o “arreglar el problema”.
Pero la realidad es que muchas veces deseamos controlar cosas que están fuera de nuestro alcance.
Ahí está el punto: ¿Quién ha llegado al final de una carrera mirando hacia atrás?
Nadie. Si un corredor mira hacia atrás mientras corre a toda velocidad, se caerá o, por lo menos, tropezará, porque está demasiado preocupado por lo que dejó atrás.
Por eso, la Biblia nos enseña:
“No recordéis las cosas anteriores ni consideréis las cosas del pasado. He aquí, hago algo nuevo, ahora acontece; ¿no lo percibís? Aun en los desiertos haré camino y ríos en el yermo” (Isaías 43:18–19).
Muchas veces seguimos atrapados en el pasado porque la culpa nos acusa. Sin embargo, es en esos momentos cuando debemos preguntarnos: ¿Qué actitud nos enseña Dios a tomar cuando nos sentimos así?
ARREPENTIMIENTO: El arrepentimiento consiste en reconocer lo que uno hizo mal, dejarlo en el pasado y no volver a hacerlo. Es dejar de condenarse y permitir que el Señor haga cosas nuevas en su vida.
No lo confunda con el remordimiento, que consiste en reconocer el error y, aun así, volver a cometer el mismo pecado.
Mientras mira hacia adelante, nunca se diga: “No merezco nada por lo que hice en el pasado. Dios nunca me responderá por lo que hice. Yo era una mala persona. Actué mal”.
Mirar hacia adelante es dejar atrás la culpa y reconocer que el Señor Jesús ya dio Su vida por nuestros pecados. Deje el pasado en el pasado y permita que el Señor entre en su vida.