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El fin de los tiempos

El fin de los tiempos

¿Qué será el Día del Señor?

Cuando una persona toma la decisión de rendirse al Señor, ya no puede decir que no tiene fuerzas, porque reconoce que sin Él nada puede hacer.

A partir del momento en que se entrega verdaderamente, el Espíritu Santo comienza a obrar en su interior, la convence y le permite vivir una experiencia mucho más grande con Dios.

Poderoso no es quien hace su propia voluntad, sino quien obedece la Palabra de Dios. Sin embargo, el Señor no obliga a nadie. Cada persona debe tomar la decisión de rendirse y obedecer.

Nadie conoce el día ni la hora

La Biblia dice:

“Pero de aquel día y hora nadie sabe, ni siquiera los ángeles del cielo, ni el Hijo, sino solo el Padre” (Mateo 24:36).

Solamente el Padre conoce el momento exacto en que llegará el Día del Señor. Por eso, nadie puede establecer fechas ni afirmar cuándo sucederá.

Quien tiene la revelación del Señor Jesús basa su vida en la Palabra de Dios y no en sentimientos, opiniones o planes personales.

Como en los días de Noé

El Señor Jesús explicó que Su regreso será como en los días de Noé:

“Porque como en los días antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, casándose y dándose en matrimonio, hasta el día en que Noé entró en el arca, y no comprendieron hasta que vino el diluvio y se los llevó a todos; así será la venida del Hijo del Hombre” (Mateo 24:38–39).

Las personas continuaban con su vida cotidiana y no creyeron en la advertencia hasta que fue demasiado tarde.

Las señales de los tiempos muestran que aquello que ocurrió en los días de Noé volverá a suceder: muchos estarán distraídos y no percibirán la gravedad del momento.

El Espíritu Santo todavía está convenciendo

Toda voluntad de obedecer y toda obra que proviene de Dios comienzan con la acción del Espíritu Santo. Es Él quien convence a la persona, despierta su conciencia y la dirige hacia la obediencia.

Sin embargo, según la Biblia, llegará un momento en el que esa oportunidad terminará. Por eso, la persona no debe posponer su entrega ni ignorar la voz del Espíritu Santo.

Estar preparado

La Biblia nos enseña lo siguiente:

“Entonces estarán dos en el campo; uno será llevado y el otro será dejado. Dos mujeres estarán moliendo en el molino; una será llevada y la otra será dejada” (Mateo 24:40–41).

Aquí, el versículo muestra que dos personas podrán estar realizando la misma actividad, pero tendrán destinos diferentes. Una estará preparada y la otra no.

Si hay algo que estos versículos nos demuestran, es que podemos estar con nuestra familia, reunirnos con otros creyentes e incluso participar en las mismas prácticas de siempre, pero eso no significa que seamos salvos.

Solo es salvo quien se entrega a Dios y deja su propia voluntad a un lado para hacer la voluntad de Él.

La pregunta más importante no es cuándo llegará aquel día, sino si estaremos preparados cuando llegue.

Hoy, mientras el Espíritu Santo todavía convence, cada persona tiene la oportunidad de rendirse, obedecer la Palabra de Dios y buscar una verdadera experiencia con Él.

“Por tanto, velad, porque no sabéis en qué día vuestro Señor viene” (Mateo 24:42).

Dios nos bendiga a todos