Noticias | - 12:27 pm
Si hay algo que el Espíritu Santo nos enseña, es que debemos ayudar al prójimo que está en necesidad. El Señor Jesús nos dejó el ejemplo de visitar a los enfermos, consolar a quienes sufren, servir a los demás y compartir el Evangelio.
Hacer buenas obras también consiste en perdonar, decir la verdad y tratar a todos con respeto. Estas acciones demuestran que creemos en Dios y obedecemos Su Palabra.
Por eso, la Biblia enseña:
“…que los que creen en Dios procuren ocuparse en buenas obras” (Tito 3:8).
Las buenas obras son una evidencia de la fe que una persona tiene en Él. Pero ahí está el detalle: no se hacen para obtener la salvación, sino como resultado de la fe y del amor por las almas.
La Biblia dice:
“El que se apiada del pobre presta al Señor, y Él lo recompensará por su buena obra” (Proverbios 19:17).
Apiadarse significa sentir compasión. Es la capacidad de ponerse en el lugar de una persona que está sufriendo.
Cada alma es diferente y todos sufren de distintas maneras. Hay personas que tienen una casa llena de bienes materiales, pero se sienten muy vacías por dentro.
También hay personas que tienen muy poco y solo están buscando una oportunidad que les permita cambiarlo todo.
Es ahí donde una persona sigue el ejemplo del buen samaritano y cuida de quien está sufriendo, porque sabe que la recompensa del Señor por amar a las almas es mucho mayor.
Las buenas obras fortalecen nuestra fe, pero, principalmente, nos permiten ayudar a quienes enfrentan una gran necesidad. Por medio de ellas, también podemos compartir el Evangelio y llevar esperanza a quienes sufren.
“Y este evangelio del reino se predicará en todo el mundo como testimonio a todas las naciones, y entonces vendrá el fin” (Mateo 24:14).
Es por esta Palabra y por esta fe que el proyecto Ángeles de la Noche continúa haciendo el bien. Cada semana, sus voluntarios salen para ayudar a quienes más lo necesitan, llevando alimentos, ropa y una palabra de esperanza.
Sin embargo, más allá de la ayuda material, el proyecto también comparte el alimento más importante: la fe capaz de transformar vidas y acercar a las personas a Dios.
Pero más que llevar alimentos, el proyecto busca mostrarles que no están solos y que todavía existe esperanza para todos.
Si desea ser parte de este proyecto, visítenos en el Santuario de la Familia de Dios, ubicado en 625 S Bonnie Brae St, Los Ángeles, CA 90057, o busque la Iglesia Universal más cercana. También puede llamarnos al (800) 581-4141. Nuestros colaboradores estarán disponibles para atenderle.
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