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Jesús en el medio de la Iglesia (Parte 3)3 min read

Jesús en el medio de la Iglesia (Parte 3)3 min read

Y en medio de los candelabros, vi a uno semejante al Hijo del Hombre, vestido con una túnica que Le llegaba hasta los pies y ceñido por el pecho con un cinto de oro. Su cabeza y Sus cabellos eran blancos como la blanca lana, como la nieve; Sus ojos eran como llama de fuego; Sus pies semejantes al bronce bruñido cuando se le ha hecho refulgir en el horno, y Su voz como el ruido de muchas aguas. — Apocalipsis  1:13-15

Aquí, Juan, al intentar describir el resplandor de la figura que vio — el Señor Jesús Glorificado — recurre por momentos a comparaciones y por momentos a simbolismos. La ropa larga hasta los pies y el cinto de oro sugieren la autoridad de un rey y la pureza de un sumo sacerdote. Los cabellos blancos, la sabiduría del Anciano de Días que el Señor Jesús posee. Los ojos como llama de fuego expresan la mirada penetrante del Señor, conocedor de todas las cosas. Los pies como bronce bruñido simbolizan seguridad y estabilidad. Y la voz como de muchas aguas habla de Su autoridad suprema.

En Su mano derecha tenía siete estrellas (…) — Apocalipsis 1:16

Las siete estrellas en la mano derecha del Señor Jesús significan los mensajeros del Evangelio, los instrumentos y vehículos de Su mensaje, que Él usa para conducir y apacentar a Su Iglesia. Aquellos que dedican sus vidas a la transmisión del Evangelio están en la mano derecha del Señor Jesús. Usted, que sirve a Dios, que se preocupa en transmitir el Evangelio, que es pastor, obrero, que hace alguna obra misionera, que forma parte de algún trabajo que les lleva la Palabra de Dios a las personas, está en la mano derecha del Señor Jesús. Y yo pregunto: si usted está en la mano derecha del Señor Jesús, ¿quién puede tocar su vida?

Claro, no todos los que predican el Evangelio son estrellas en la mano del Señor Jesús, pues muchos quieren ser estrellas para sí mismos. Si usted se considera cristiano, pero no anuncia el Evangelio, no está en la mano del Señor Jesús. Si incluso anuncia el Evangelio, pero lo hace por interés propio, tampoco está en la mano del Señor Jesús. La estrella del Señor Jesús brilla para Él, no para sí. Quien reivindica la gloria para sí mismo no está en las manos de Él.

Continuará…

Libro: La Tierra va a Prenderse Fuego 
Autor: Obispo Renato Cardoso

Si le interesa lea también: Jesús en el medio de la Iglesia (Parte 2)

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