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Jesús en el medio de la Iglesia (Parte 2)3 min read

Jesús en el medio de la Iglesia (Parte 2)3 min read

Escribe en un v lo que ves, y envíalo a las siete iglesias: a Éfeso, Esmirna, Pérgamo, Tiatira, Sardis, Filadelfia y Laodicea. Y me volví para ver de Quién era la voz que hablaba conmigo. Y al volverme, vi siete candelabros de oro; y en medio de los candelabros, vi a uno semejante al Hijo del Hombre, vestido con una túnica que Le llegaba hasta los pies y ceñido por el pecho con un cinto de oro. — Apocalipsis 1:11-13

Juan vio al Señor Jesús en medio de siete candelabros de oro, que simbolizan las siete iglesias — una alusión a toda la Iglesia cristiana, en todo el mundo, en todas las épocas. El Señor Jesús está en medio de ella, como prometió: “Donde están dos o tres reunidos en Mi nombre, allí estoy Yo en medio de ellos” (Mateo 18:20). Hay poder en la reunión de los que creen. El Señor Jesús honra a Su Iglesia con Su presencia siempre que esta se reúne. Por eso, reunirnos periódicamente con otras personas que creen para rendirle culto a Dios es esencial para el mantenimiento de nuestra fe.

No dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre (…) — Hebreos 10:25

Es innegable que nuestra fe se fortalece cuando vamos a la iglesia. No obstante, hay un movimiento en el mundo, entre algunos que se dicen cristianos, que defiende que no es necesario ir a la iglesia a buscar a Dios, pues Él está en todos los lugares. Realmente, Dios nos oye en cualquier lugar. Sin embargo, si queremos formar parte del cuerpo del Señor Jesús, no podemos dejar de estar donde Él prometió que nos encontraría. La iglesia no es la estructura física, es la reunión de los que creen en el Señor Jesús. Si no hubiera un poder especial en la reunión de los que creen, el Señor Jesús no les habría dejado una promesa específica a ellos.

El diablo es el más interesado en alejar a las personas del lugar donde el Señor Jesús prometió estar. Cuando el león sale a la caza, acecha a la manada a la que quiere atacar. Cuando los animales notan el peligro y huyen, el más débil entre ellos, inevitablemente, queda atrás. La estrategia del león es justamente aguardar la oportunidad de agarrar al que quedó solo. De la misma manera, la estrategia del diablo es que usted se aísle, pues sabe que la presa más fácil es aquella que se queda sola. El diablo quiere alejarlo a usted de la iglesia para alejarlo del Señor Jesús. No caiga en esa trampa.

Continuará…

Libro: La Tierra va a Prenderse Fuego 
Autor: Obispo Renato Cardoso

Si le interesa lea también: Jesús en el medio de la Iglesia (Parte 1)

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