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En buena forma3 min read

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Dieta hoy, dieta mañana… ¡Y la lucha continúa firme y fuerte! ¿Por qué es tan difícil tener un cuerpo perfecto? Esta pregunta atormenta a muchas mujeres en todo el mundo.  Todas tienen en común la preocupación por el peso.  Incluso aquéllas que no lo necesitan también se preocupan y luchan por adelgazar. El problema es que esa preocupación acaba por desviar nuestra atención de aquello que de verdad es importante para nosotras. Mira, amiga lectora, nuestro exterior refleja lo que está dentro de nosotras – nuestro corazón; por lo tanto, es inútil cuidar el exterior si el corazón no está bien ¿no crees?

La Biblia compara nuestro corazón con una fuente y el agua que mana de esa fuente puede ser dulce o amarga – sólo depende de nosotras. El apóstol Santiago dice: “¿Acaso una fuente por la misma abertura echa agua dulce y amarga?” (Santiago 3:11). Sabemos que eso jamás será posible, ¡pero a muchas nos ha tentado! Si a veces tú te sorprendes hablando palabras con amargura, pensando mal de los otros o alguna cosa semejante, ¿qué quiere decir esto? ¿Será que eres una fuente de agua dulce o de agua amarga?

Las mujeres que ignoran completamente su condición espiritual y se concentran solamente en la parte de su vida que un día envejecerá y morirá, están corriendo tras el viento. Es el espíritu el que permanece durante toda la eternidad, por eso no debe ser despreciado o puesto en segundo plano – sin embargo, es lo que muchas han hecho; gastan una fortuna en el cuidado del pelo, maquillaje, ropa y tratamientos de belleza para mejorar la apariencia, pero cuando llega la hora de invertir un poco del dinero que reciben para la salvación de otras personas, simplemente, no tienen ni tan siquiera un céntimo. Si cuidasen lo que hay dentro de ellas, su exterior se beneficiaría y se convertirían en las mujeres que siempre soñaron ser.

Las mujeres atractivas que vemos en la televisión pasan la mitad del día en salones de belleza para poder aparecer perfectas ¡y sólo eso! Con tantos productos disponibles en el mercado cualquier mujer puede parecer bonita, pero ¡pocas pueden realmente SER bonitas! Bonitas para la familia, bonitas para sus clientes, bonitas para los que se encuentran perdidos y, finalmente, bonitas para Dios.

No hay nada malo en querer cuidarse, en realidad, eso es lo que debemos hacer todos los días. Sin embargo, nunca debemos permitir que eso se convierta en una prioridad en nuestra vida. Acuérdate siempre que, si tu interior no está bien, el exterior tampoco lo estará; por lo tanto, cuida tu corazón: líbrate de toda la envidia, de todo el resentimiento que has alimentado en tu corazón; quita aquellos malos pensamientos, incluso aunque sean en contra alguien que te maltrató, no importa, a fin de cuentas, la envidia y el odio sólo hieren a una persona: ¡a aquélla que los guarda!

A partir de ahora, cuídate para estar en buena forma espiritualmente. Mantén tu corazón limpio y tú, lista para madurar como mujer de Dios.  ¡Tengo la seguridad de que te gustará lo que verás en el espejo!

Continuará…

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