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No se deje vencer

No se deje vencer

Todos nosotros enfrentamos circunstancias en la vida que intentan vencernos. Por ejemplo, una de ellas es la ansiedad. Estamos ansiosos por lo que supuestamente viene o por aquello que queremos resolver. Sin embargo, no es normal que una persona que cree en la Palabra de Dios simplemente se deje vencer por aquello que está enfrentando.

La Biblia nos enseña que no podemos servir a dos señores. Pero muchas veces, sin darnos cuenta, comenzamos a tratar nuestros problemas como si fueran el señor de nuestra vida.

Por ejemplo, hay personas que reciben un diagnóstico y simplemente lo aceptan como algo que va a determinar su futuro. Poco a poco, la enfermedad empieza a controlar sus decisiones, su manera de pensar e incluso su fe.

Pero esto no sucede solamente con las enfermedades. También podemos hacer lo mismo con la ansiedad, el miedo, la duda, los problemas familiares o cualquier otra situación.

No podemos entregarnos a la duda ni vivir preguntándonos constantemente: “¿Por qué está sucediendo esto?”

Por medio de la fe, tenemos que aprender a enfrentar el problema y recordar quiénes somos delante de Dios. La Biblia enseña que nuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo. Por eso, en lugar de someternos al miedo o a la duda, debemos afirmar nuestra fe en lo que Dios enseña.

Cuando la preocupación ocupa demasiado espacio

La Biblia nos enseña lo siguiente:

“Por eso les digo que no se preocupen por la vida diaria, si tendrán suficiente alimento y bebida, o suficiente ropa para vestirse. ¿Acaso no es la vida más que la comida y el cuerpo más que la ropa? Miren los pájaros. No plantan ni cosechan ni guardan comida en graneros, porque el Padre celestial los alimenta. ¿Y no son ustedes para Él mucho más valiosos que ellos? ¿Acaso con todas sus preocupaciones pueden añadir un solo momento a su vida?

¿Y por qué preocuparse por la ropa? Miren cómo crecen los lirios del campo. No trabajan ni cosen su ropa; sin embargo, ni Salomón con toda su gloria se vistió tan hermoso como ellos. Si Dios cuida de manera tan maravillosa a las flores silvestres que hoy están y mañana se echan al fuego, tengan por seguro que cuidará de ustedes. ¿Por qué tienen tan poca fe?

Así que no se preocupen por todo eso diciendo: ‘¿Qué comeremos?, ¿qué beberemos?, ¿qué ropa nos pondremos?’. Esas cosas dominan el pensamiento de los incrédulos, pero su Padre celestial ya conoce todas sus necesidades.” (Mateo 6:25-32)

Aquí, el Señor Jesús habla sobre las preocupaciones de la vida y enseña que no debemos vivir dominados por ellas.

Pero, ¿qué sucede cuando uno tiene poca fe?

Uno comienza a mirar solamente lo poco que tiene, lo que le falta y las dificultades que están frente a sus ojos. Sin embargo, cuando la Biblia habla de poca fe, el problema no está simplemente en la cantidad, sino en la calidad de nuestra fe y en cómo la estamos usando.

Por eso, el Señor Jesús enseña:

“Pero buscad primero Su reino y Su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas” (Mateo 6:33).

La prioridad tiene que estar en Dios y en Su Reino.