Noticias | - 10:10 am


Los Tres Reinos

Los Tres Reinos

La decisión de vivir bajo el gobierno de Dios debe tomarse mientras estamos en esta vida. La Biblia presenta una diferencia entre el reino de este mundo, el Reino de Dios y el Reino de los Cielos.

El reino de este mundo representa la condición de quien todavía vive según su propia voluntad, sin someter su vida al gobierno de Dios.

El Reino de Dios, por otro lado, comienza cuando una persona decide entregar a Dios el control de su vida, abandonar su antigua manera de vivir y comenzar a caminar de acuerdo con Su voluntad.

El Reino de los Cielos representa la vida eterna con Dios.

Esta diferencia nos lleva a una reflexión importante: ¿bajo qué gobierno estamos viviendo ahorita?

La decisión se toma en esta vida

La salvación no es una decisión que puede dejarse para después. Mientras tenemos vida, tenemos la oportunidad de acercarnos a Dios, arrepentirnos y decidir vivir de acuerdo con Su Palabra.

La Biblia nos dice lo siguiente:

“Y así como está decretado que los hombres mueran una sola vez, y después de esto, el juicio” (Hebreos 9:27).

Por eso, entrar en el Reino de Dios no debe verse simplemente como pertenecer a una iglesia o reconocer que Dios existe. Requiere una verdadera transformación y una entrega sincera.

La persona necesita decidir dejar atrás aquello que la separa de Dios y permitir que Él dirija su vida.

¿Quién está conduciendo su vida?

Podemos imaginar nuestra vida como un automóvil.

Mientras uno permanece en el asiento del conductor, decide hacia dónde ir, qué camino tomar y qué dirección seguir.

Entregarse a Dios significa reconocer que nuestra propia manera de vivir no siempre nos llevará al lugar correcto. Es como soltar el volante, pasar al asiento del pasajero y permitir que Dios nos guíe.

Esto requiere confianza.

Muchas veces queremos que Dios nos acompañe, pero todavía queremos decidir nosotros mismos el rumbo. Sin embargo, una verdadera entrega significa permitir que Su Palabra tenga la última palabra sobre nuestras decisiones.

Más que reconocer a Dios

Entrar en el Reino de Dios implica más que saber que Él existe.

También requiere:

  • Arrepentimiento sincero.
  • Abandono de la antigua manera de vivir.
  • Obediencia a Su Palabra.
  • Una vida guiada por Su voluntad.
  • Perseverancia en la fe.

El arrepentimiento verdadero produce un cambio de dirección. La persona deja de insistir en vivir únicamente según sus deseos y comienza a preguntarse:

“¿Cuál es la voluntad de Dios para mi vida?”

Una reflexión personal

La puerta está abierta, pero cada persona necesita decidir si realmente desea entrar.

Recuerde que la Biblia dice: “Porque muchos son llamados, pero pocos son escogidos” (Mateo 22:14).

Es decir, los escogidos, que son aquellos que aceptan Su llamado, caminarán por la puerta estrecha, mientras que quienes no lo acepten pasarán por la puerta ancha.

Debemos recordar las promesas de Dios y entender que ser escogido no es algo automático, aunque todos sean llamados. Son pocos los que responden al llamado y deciden enfrentar cada situación guiándose por la Biblia.

No basta con querer algún día estar en el Reino de los Cielos. Primero necesitamos permitir que el Reino de Dios comience dentro de nosotros.

Por eso, vale la pena preguntarse y reflexionar:

  • ¿Quién está gobernando mi vida?
  • ¿Sigo tomando todas las decisiones según mi propia voluntad o estoy permitiendo que Dios me guíe?
  • ¿El Reino de Dios ya comenzó dentro de mí?

Solo usted puede responder estas preguntas.