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La hoz y el gran lagar del furor de Dios

La hoz y el gran lagar del furor de Dios

“Y miré, y he aquí una nube blanca, y sentado en la nube estaba uno semejante a hijo de hombre, que tenía en la cabeza una corona de oro, y en la mano una hoz afilada. Entonces salió del templo otro ángel clamando a gran voz al que estaba sentado en la nube: Mete tu hoz y siega, porque la hora de segar ha llegado, pues la mies de la tierra está madura. Y el que estaba sentado en la nube blandió su hoz sobre la tierra, y la tierra fue segada. Salió otro ángel del templo que está en el cielo, que también tenía una hoz afilada. Y otro ángel, el que tiene poder sobre el fuego, salió del altar; y llamó a gran voz al que tenía la hoz afilada, diciéndole: Mete tu hoz afilada y vendimia los racimos de la vid de la tierra, porque sus uvas están maduras. El ángel blandió su hoz sobre la tierra, y vendimió los racimos de la vid de la tierra y los echó en el gran lagar del furor de Dios. Y el lagar fue pisado fuera de la ciudad, y del lagar salió sangre que subió hasta los frenos de los caballos por una distancia como de trescientos veinte kilómetros”. (Apocalipsis 14:14-20).

El capítulo 14 del Apocalipsis se cierra con una visión de lo que sucederá en este mundo cuando la gracia de Dios se agote. Podemos considerar que este capítulo nos da un resumen de los eventos principales del final de los tiempos:

El surgimiento de los 144 mil de Israel que creerán en el Señor Jesús (versículos 1-5).

El Evangelio es predicado a los gentiles como última oportunidad (versículo 6-7).

La caída de Babilonia (versículo 8).

El destino de los adoradores de la bestia (versículos 9-11).

La bienaventuranza de los mártires que no se inclinan ante la bestia (versículos 12-13).

La gran siega de almas por la hoz del Señor Jesús y del ángel (versículos 14-18).

El gran lagar del furor de Dios sobre el mundo.

Sobre esta gran siega, el Señor Jesús nos dijo en los Evangelios:

“…Y la siega es el fin del mundo, y los segadores son los ángeles.  Por tanto, así como la cizaña se recoge y se quema en el fuego, de la misma manera será en el fin del mundo.  El Hijo del Hombre enviará a sus ángeles, y recogerán de su reino a todos los que son piedra de tropiezo y a los que hacen iniquidad; y los echarán en el horno de fuego; allí será el llanto y el crujir de dientes. Entonces los justos resplandecerán como el sol en el reino de su Padre. El que tiene oídos, que oiga”. (Mateo 13:39-43).

Cuando la gracia de Dios se agote, después de oportunidad tras oportunidad de recibir la salvación, el mundo será segado. Como un agricultor que separa el trigo de la cizaña, el Señor Jesús guardará a los salvos y los recibirá en el Reino del Padre, pero lanzará a los que Lo rechazaron al lago del fuego. Recordando que esta elección fue de ellos, no de Dios. Sí, hay un límite incluso para la gracias de Dios. Se equivocan los que piensan que nunca es demasiado tarde con respecto a la salvación.

“Buscad al Señor mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cerca”. (Isaías 55:6).

El gran lagar del furor de Dios, que fue pisado fuera de la ciudad, trae a la memoria la consecuencia de rechazar al Señor Jesús, a Quien también mataron fuera de la ciudad de Jerusalén. Juan vio una figura horrible del gran derramamiento de sangre que correrá por una extensión de 320 kilómetros, el resultado del Armagedón, sobre el cual estudiaremos más adelante. Dura cosa es provocar el furor de Dios.

Continuará…

Libro: La Tierra va a Prenderse Fuego

Autor: Obispo Renato Cardoso

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