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¿Conoce realmente a Dios?

¿Conoce realmente a Dios?

¿Es posible entrar en el Reino de los Cielos sin haber entrado en el Reino de Dios?

Ahorita existe un pensamiento muy común: que uno no necesita asistir a una iglesia para estar cerca de Dios. Sin embargo, no estamos hablando simplemente de pertenecer a una institución o de estar físicamente dentro de un templo, sino de formar parte de la Iglesia espiritual y del Reino de Dios.

Una persona puede asistir constantemente a una iglesia física y, aun así, tener dificultades para entrar verdaderamente en el Reino de Dios.

Ahí surge una pregunta importante: ¿usted realmente conoce al Señor Jesús?

La Biblia dice que muchos son llamados, pero pocos escogidos.

  • Por eso, la Biblia dice: “Así, los últimos serán primeros, y los primeros, últimos” (Mateo 20:16).
  • También nos enseña: “Porque muchos son llamados, pero pocos son escogidos” (Mateo 22:14).

Los primeros serán aquellos que son escogidos y entienden el llamado del Señor Jesús. Estos versículos nos llevan a comprender que no basta solamente con escuchar acerca de Dios. Es necesario responder a Su llamado, tener una relación con Él y permanecer a Su lado.

No se conforme solamente con las bendiciones

Muchos solo quieren tener una relación con Él por lo que puede darles. Y sí, es importante recibir respuestas a nuestras oraciones, pero no debemos enfocarnos únicamente en lo material, sino también en tomar posesión de las promesas de Dios.

Sin embargo, muchas personas terminan conformándose únicamente con aquello que pueden recibir materialmente y dejan en segundo plano lo más importante: su vida espiritual. No todos llegan a vivir aquello que Dios preparó para ellos porque no todos están dispuestos a entregarse completamente.

Hay personas que incluso tienen dudas, pero aun así desean conocer la verdad. Y cuando existe dentro de alguien, aunque sea un poco de reverencia, humildad y un deseo sincero de conocer a Dios, existe espacio para que Él trabaje en esa persona.

El problema comienza cuando el orgullo hace que uno piense que ya sabe todo, que está bien como está o que es mejor que los demás. Esa actitud puede impedir que uno reconozca aquello que realmente necesita cambiar.

El verdadero problema está dentro

Muchas veces pensamos que nuestro mayor problema es físico, económico, familiar o sentimental. Pero llega un momento en que uno necesita reconocer que su necesidad más profunda está en su interior.

Cuando una persona se entrega a Dios y reconoce que necesita una transformación interior, comienza a comprender aquello que antes no podía ver.

La Biblia dice:

“Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han entrado al corazón del hombre, son las cosas que Dios ha preparado para los que le aman” (1 Corintios 2:9).

Hay cosas espirituales que comienzan a ser comprendidas cuando uno tiene una verdadera experiencia con el Señor Jesús.

Entonces, uno deja de estar aferrado a personas, cosas o circunstancias y aprende a depender de Dios. Si una respuesta todavía no llega, no entra inmediatamente en conflicto, porque confía en que Él sabe lo que es mejor.