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¿Será que hay una diferencia entre la voz interna y la conciencia?
Desde el día en que nacemos, todos tenemos una voz interna; una conversación que surge en nuestra mente todo el tiempo. Esta voz aparece en ciertos momentos, como cuando reflexionamos, planeamos, nos preocupamos, nos irritamos o recordamos cosas. En fin, esta voz interior es la manera en que la mente procesa la información.
Algo que necesitamos descubrir es que esa voz interna es con la que más hablamos durante nuestra vida. Y aunque eso es normal, necesitamos aprender a controlarla.
Lo que hace la voz interior
Muchos han descrito que la voz interior parece racional, pero muchas veces está moldeada por deseos, miedos y experiencias no resueltas. Por eso, no siempre es objetiva o sabia.
También, esto implica que muchas de las batallas que ocurren dentro de nosotros suceden en nuestra mente. Porque esa misma voz nos puede decir: “Yo soy capaz”, pero también nos puede decir: “No hay esperanza”.
Y eso nos sucede a todos. Por eso, quien aprende a usar esa voz a su favor desarrolla más fuerza para perseverar y tiene menos posibilidades de rendirse ante las dificultades.
Es ahí donde existe una gran confusión entre la voz interior y la conciencia.
¿Cómo se puede describir la conciencia?
“Ya que muestran la obra de la ley escrita en sus corazones, su conciencia dando testimonio, y sus pensamientos acusándolos unas veces y otras defendiéndolos” (Romanos 2:15).
La conciencia es la percepción moral dentro de una persona; la parte que le dice a uno cuándo algo está bien o está mal. La conciencia es lo que la Biblia nos enseña a usar a través de los mandamientos, y esa es la obra de la ley de la que habla este versículo.
Por eso, la Biblia nos enseña que es la conciencia la que da testimonio, porque es la que nos dice qué está bien y qué está mal.
Y como explica el versículo, son los pensamientos (la voz interna) los que acusan, y no la conciencia. La conciencia está ahí para recordarnos cómo mantenernos en rectitud; por eso da testimonio de esa rectitud.
La diferencia entre la voz interna y la conciencia nos demuestra una cosa: que uno siempre tiene que escuchar y meditar en la Palabra de Dios (la Biblia), porque es de ahí de donde se desarrolla más la conciencia. La voz de Dios nunca nos va a mentir y siempre nos va a guiar por el camino correcto.
La mejor manera es examinarnos siempre con la Biblia y ver si estamos escuchando la voz de Dios o la voz interna.