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¿Somos ciudadanos del Reino de Dios?

¿Somos ciudadanos del Reino de Dios?

Cuando atravesamos una situación difícil, ¿buscamos verdaderamente refugio en Dios?

No todos los que buscan las bendiciones del Reino de Dios necesariamente viven como ciudadanos de Su Reino. Una cosa es acercarse a Dios buscando una respuesta y otra es desarrollar una verdadera comunión con Él y vivir de acuerdo con Su voluntad.

En Mateo 6, el Señor Jesús habla sobre las preocupaciones de la vida y enseña cuál debe ser la prioridad de aquellos que pertenecen a Su Reino:

“Pero buscad primero Su reino y Su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas” (Mateo 6:33).

Esto no significa que una persona de fe nunca sentirá miedo, preocupación o ansiedad. Todos podemos atravesar momentos así. El problema comienza cuando permitimos que esos sentimientos gobiernen nuestra vida y ocupen el lugar que debería pertenecer a Dios.

Esperar en Dios también requiere una actitud

Esperar en Dios no significa quedarse con los brazos cruzados. Significa permanecer en la fe, buscar Sus promesas y continuar haciendo nuestra parte mientras confiamos en Él.

“Sobre tus murallas, oh Jerusalén, he puesto centinelas; en todo el día y en toda la noche jamás callarán. Los que hacéis que el Señor recuerde, no os deis descanso, ni le concedáis descanso hasta que la restablezca, hasta que haga de Jerusalén una alabanza en la tierra” (Isaías 62:6-7).

Aquí, el versículo muestra una actitud de perseverancia: no permanecer en silencio y no descansar hasta ver el cumplimiento de aquello que se está buscando.

Es decir, perseverar hasta tener una nueva razón para alabar a Dios.

La fe no debe ser relajada. Cuando una persona deja de cuidar su vida espiritual, puede comenzar a perder discernimiento y confundirse frente a las situaciones que enfrenta.

Por eso, necesitamos desarrollar una verdadera comunión con el Espíritu Santo. Es esa comunión la que nos ayuda a discernir lo que viene de Dios, aquello que puede perjudicarnos y las decisiones que debemos tomar.

¿Conocemos a Dios o solamente sabemos sobre Él?

Aquí surge una pregunta importante: ¿conocemos verdaderamente a Dios o solamente conocemos cosas sobre Él?

Conocer historias bíblicas, asistir a la iglesia o saber versículos no necesariamente significa haber tenido una experiencia personal con Dios.

Quien verdaderamente quiere conocerlo no se conforma. Busca más de Su presencia, cuida su comunión con Él y entiende que su salvación no puede ser puesta en riesgo por ninguna persona ni circunstancia.

Nuestra búsqueda de Dios tampoco debe limitarse a pedirle que resuelva pequeños problemas. Dios es grande, y debemos aprender a buscarlo no solamente por aquello que puede darnos, sino principalmente por quién Él es y por Sus promesas.

Esa relación con Dios también debe reflejarse en una actitud de fe y perseverancia. Por eso, el salmista David relató lo siguiente: “Perseguí a mis enemigos y los alcancé; y no me volví hasta acabarlos. Los destrocé y no pudieron levantarse; cayeron debajo de mis pies” (Salmos 18:37-38).

Es de esta manera que debemos usar nuestra fe y no darnos por vencidos. Debemos movernos con una actitud definida para alcanzar la victoria. No podemos conformarnos con solo saber de Dios, sino entender que, cuando somos guiados por Él, podemos enfrentar lo malo y abrir camino a cosas mejores.

Es decir, nuestra confianza y nuestra actitud deben ser las de un ciudadano de Su Reino que lo conoce y tiene una verdadera relación con Él.