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Buscar primero el Reino de Dios debe ser una prioridad para quien desea vivir de acuerdo con Su Palabra.
La Biblia enseña:
“Pero buscad primero el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.” – Mateo 6:33
Esta enseñanza no significa abandonar las responsabilidades de la vida. La cuestión está en reconocer qué debe ocupar el lugar central en nuestras elecciones y decisiones.
¿Qué es lo más importante en su vida?
Las conquistas materiales, los estudios, el trabajo y otros objetivos forman parte de la vida. Sin embargo, todos estos logros son temporales. Por eso, la salvación del alma no debe quedar en segundo plano frente a las preocupaciones y objetivos de este mundo.
La Biblia relata la parábola del hombre rico que acumuló riquezas, pero no se preocupó por el destino de su alma:
“¡Necio! Esta noche te pedirán tu alma; y lo que has preparado, ¿para quién será?” – Lucas 12:20
Este pasaje nos lleva a reflexionar sobre nuestras propias decisiones. Mientras hay vida, cada persona tiene la oportunidad de decidir cómo conducir su relación con Dios y dónde depositar su esperanza.
Aquí, en este versículo, se usa la palabra “necio”, pero en otras versiones se utiliza la palabra “loco”. Para el Señor Jesús, sería una locura que uno pusiera cualquier cosa por encima de su alma.
Muchas veces, incluso hay personas que aún no han alcanzado la salvación o que desperdiciaron la oportunidad de buscarla por cosas pequeñas que no valían la pena.
Por eso, mientras haya vida, uno tiene que luchar y perseverar en la fe hasta alcanzar la Promesa de las promesas: el Espíritu Santo.
Buscar el Reino de Dios implica más que palabras. Requiere compromiso, una alianza con Dios y disposición para vivir de acuerdo con Su justicia.
Por eso, vale la pena reflexionar: ¿qué ha ocupado el lugar central en su vida?