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¿Qué valora usted y por qué lo valora?
Todos le damos valor a aquello que apreciamos obtener. Sin embargo, no todo a lo que le damos valor tiene realmente el valor, propósito o importancia que pensamos.
Por eso, cuando se habla de valor, hay que comenzar con el dinero: un papel que, físicamente, no vale nada. Es algo que un gobierno usó para representar cuánto oro una persona tenía en el banco.
El dinero tiene valor por lo que una persona puede obtener con él, ya sea comida, ropa o un lugar donde vivir. Sabemos que el dinero puede traer ciertos beneficios; por eso las personas le dan valor.
El dinero no es la meta final; solo es un intermediario para aquello que muchos piensan que trae felicidad.
Dicho esto, cuando surge esta pregunta: “¿Qué valora usted y por qué?”, también se revela lo que una persona considera prioridad. Para muchos, tal vez son cosas físicas; para otros, emociones y sensaciones. Pero las cosas físicas se desgastan y las emociones son inconsistentes. En otras palabras, el ser humano le da mucho valor a lo momentáneo.
Aquello a lo que una persona le da valor revela lo que ocupa prioridad en su corazón.
La Biblia muestra que el valor no se define solamente por el precio o la apariencia de algo, sino por la importancia que tiene delante de Dios y el impacto eterno que produce.
La respuesta bíblica es esta:
“Porque donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón.” (Mateo 6:21).
Mateo era un recaudador de impuestos; conocía muy bien lo que el corazón humano valoraba más y el porqué. Cuando el Espíritu de Dios lo inspiró a escribir este versículo, lo hizo considerando lo que muchos priorizan en lugar de la salvación, que es el verdadero tesoro.
La Biblia enseña que una persona debería valorar aquello que considera importante para su corazón, su alma y su eternidad.
Por ejemplo:
La salvación y el Espíritu Santo tienen un precio: el sacrificio, la obediencia y el anhelo de querer estar con Él por toda la eternidad. Es decir, aquello que una persona más protege, busca y prioriza revela lo que realmente tiene valor en su vida.
Para un cristiano y seguidor de Jesús, el verdadero tesoro es la importancia que Dios ocupa en su vida y en su corazón.
El Espíritu Santo y la salvación son el verdadero tesoro.