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El problema era que los pleitos y discusiones en casa estaban provocando que fuera una joven rebelde y fuera de control
Tenía todo para ser feliz. El problema era que los pleitos y discusiones en casa estaban provocando que fuera una joven rebelde y fuera de control. Al verme en esta situación mi madre me llevó a los psicólogos para que le ayudaran, pero ninguno de los tratamientos que ellos hicieron conmigo funcionó porque cada vez mi carácter se salía fuera de control.
–Mientras tanto, los problemas en casa empeoraban porque mi padre era muy violento. El tiempo pasó, los pleitos y los maltratos de mi padre me empujaron para estar aislada de todos. Delante de todos, nada estaba ocurriendo dentro de mí, pero solo yo sabía todos los traumas que cargaban hasta el gran extremo de no querer saber nada de nada y de querer salir de mi casa.
–A causa de todo esto que estaba sintiendo intenté terminar con mi vida, al principio solo me autolesionaba al cortarme y al golpearme mi cabeza en contra de la pared, pero luego lo intenté en varias ocasiones al llenar la bañera para poder ahogarme. Sin embargo, nada de lo que hacía me quitaba el dolor que sentía en mi alma porque me deje influenciar para caer en el mundo de los vicios.
–En medio de esta situación me encontraba cuando mi madre me hizo la invitación para participar de los servicios de la Iglesia Universal. Perseverando en los servicios aprendí a usar mi fe y fui orientada a luchar por mi liberación espiritual para poder saber lo que es ser una persona feliz.
–Hoy mi vida está transformada porque logré vencer todos los traumas del pasado. Mi relación con mis padres está renovada porque hoy sí hay comunicación.
–Toda mi vida ha sido bendecida porque encontré lo que siempre estuve buscando, el Espíritu Santo. Desde ese momento que fui bautizada con el Espíritu Santo he logrado disfrutar de la plena paz y alegría que solo Dios puede dar.
Testimonio Cynthia Romano.
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