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Cuando estamos en la escuela y vemos que todos se identifican con ciertos grupos, buscamos formar parte de aquel al que creemos pertenecer. En la escuela vemos de todo: están los atletas, los que bailan, los que cantan y los que se interesan por el arte y la cultura. Incluso está el grupo de los callados, que casi no hablan con nadie.
Y, por raro que parezca, todos esos grupos tienen ciertas reglas que uno debe seguir para formar parte de ellos. Por ejemplo, si alguien quiere ser amigo de los atletas, probablemente también tendrá que practicar algún deporte. Después de todo, ¿cómo podría esperar formar parte de ese grupo sin tener algo en común con ellos ni poder hablar sobre el deporte que practican?
Ahí está el punto principal: todos estos grupos ponen algo en práctica. Sea bueno o malo, lo practican todos los días.
Por eso, la Biblia nos enseña lo siguiente: “Estas son las generaciones de Noé. Noé era un hombre justo, perfecto entre sus contemporáneos; Noé andaba con Dios” (Génesis 6:9).
Noé era considerado justo y perfecto entre sus contemporáneos. Entre todos los grupos y las personas de su época, la Biblia destacó que él era diferente. Sin embargo, hay algo muy interesante en su historia: las personas con las que convivía rechazaban su advertencia.
Si Noé era considerado justo y perfecto entre sus contemporáneos, ¿por qué no creían en él?
Noé era diferente porque, mientras los demás seguían sus propios caminos, él decidió pertenecer a un grupo distinto: el de quienes andan con Dios y obedecen Su Palabra. Su deseo no era encajar con las personas de su época, sino formar parte del Reino de Dios.
El Señor le dio a Noé la misión de construir un arca, donde debía colocar una pareja de cada especie animal, porque vendría un diluvio para limpiar la tierra. Noé advertía a la gente sobre lo que iba a suceder, pero ellos no creían en la salvación.
Noé y su familia sí creyeron en esa salvación, y por eso fueron salvos.
Ahora, regresemos al tema de los grupos. Muchos queremos formar parte de grupos que supuestamente son “buenos”, pero que al final terminan traicionándonos.
En estos momentos, Dios nos llama a todos a formar parte de Su Reino, porque Él desea lo mejor para nosotros. Sin embargo, muchos no responden a Su llamado.
Ahí está la pregunta clave: si la venida del Señor fuera hoy, ¿cree usted que estaría preparado para entrar en el arca de la salvación?
Esa pregunta solo usted puede responderla. Sin embargo, se le recomienda tener cuidado al elegir a sus amigos, porque no todos lo son de verdad.
Acérquese a Dios para formar parte del único grupo que siempre ofrece seguridad: el Reino de Dios.
Esta fue la fe que se vivió durante el evento TPG: All Aboard, en el que adolescentes de diferentes regiones de California se reunieron para participar en este gran encuentro.
Hubo baile, canto, juegos de toda clase y, sobre todo, una Palabra de fe.
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