Noticias | - 4:45 pm
Saber que algo está mal no significa que vamos a dejar de hacerlo. Supongamos que a uno le gusta comprar cosas de manera excesiva, al punto de quedar endeudado, y esto se convierte en algo crónico.
No es que uno no tenga conciencia de que lo que está haciendo está mal, porque uno lo sabe. La deuda lo demuestra, especialmente cuando uno se arrepiente y se da cuenta de que no puede pagar todo lo que compró.
Pero solo porque tenemos deudas o sabemos que estamos actuando mal, muchas veces eso no significa que vamos a dejar de comprar cosas de manera compulsiva.
Otro ejemplo claro es la manera en que comemos. Podemos saber que algo es malo para nuestra salud, pero si no ponemos de nuestra parte, aun así, lo vamos a comer.
Es decir, reconocer el error es importante, pero también necesitamos cambiar aquello que nos hace repetirlo.
Pero evitar el error no se trata de demostrar que uno es fuerte, sino de buscar cómo separarse de aquello que puede llevarnos a caer nuevamente. Una de las decisiones más sabias que uno puede tomar es alejarse de aquello que sabemos que nos perjudica.
Emocionalmente, volver a cometer el mismo error puede generar culpa. Cuando seguimos repitiendo el mismo error, podemos dejar de verlo como algo que hacemos y comenzar a creer que forma parte de quienes somos. Pero no es que seamos el error, sino que todavía no hemos tomado la decisión de separarnos de aquello que nos lleva a repetirlo.
Si le gustó este artículo y lo que se compartió, le invitamos a escuchar el podcast Con Ellas, donde se abordan temas como este.
Aquí está el episodio: