Noticias | - 5:01 pm
Pronto, a todos nos llega el fin. Si hay algo que tenemos por seguro es que nuestra vida tiene una fecha de expiración. Pero nuestra alma no; es eterna. El ser humano siempre está buscando algo que siente que le hace falta. Muchos piensan que es dinero, conquistas, relaciones, reconocimiento y bienes materiales. Aunque encontremos todas estas cosas, aun así, podemos sentirnos vacíos.
Ahí es cuando surge la pregunta: ¿Por qué sentimos este vacío?
“Él ha hecho todo apropiado a su tiempo. También ha puesto la eternidad en sus corazones; sin embargo, el hombre no descubre la obra que Dios ha hecho desde el principio hasta el fin” (Eclesiastés 3:11).
Nuestro ser, aunque no lo sepamos, clama por lo eterno: por tener una comunión con Dios. Porque uno puede tenerlo todo y, aun así, no sentir seguridad ni dirección.
Sin embargo, aunque muchos sienten ese vacío, no todos están dispuestos a aceptar la disciplina de Dios y dejar de hacer su propia voluntad.
Por eso, la Biblia nos aconseja:
“Hijo mío, no rechaces la disciplina del Señor ni aborrezcas su reprensión” (Proverbios 3:11).
Muchos dicen: “No tengo tiempo ahora”, “Estoy demasiado ocupado” o “Después buscaré a Dios”.
Pero aquí está la pregunta principal: ¿Qué sucedería con su alma si hoy se fuera de este mundo?
No debemos rechazar la disciplina de Dios. Debemos aprovechar el tiempo que tenemos para buscarlo y estar seguros de nuestra salvación.