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¿Por qué se cerró esa puerta?

¿Por qué se cerró esa puerta?

No toda puerta cerrada significa una derrota

No siempre una puerta cerrada significa una derrota. A veces, aquello que parece un impedimento puede ser una forma de protección. Por eso, es importante aprender a poner la voluntad de Dios por encima de nuestros propios deseos, incluso cuando los planes no salen como esperamos.

La Biblia nos presenta una situación que enfrentó el apóstol Pablo.

¿Por qué Pablo no pudo viajar?

Pablo deseaba reencontrarse con los cristianos de Tesalónica. Intentó visitarlos más de una vez, pero no lo consiguió:

“Por lo cual quisimos ir a vosotros, yo Pablo ciertamente una y otra vez; pero Satanás nos estorbó”. (1 Tesalonicenses 2:18).

Pero ¿cómo pudo Satanás impedir el viaje de un hombre lleno del Espíritu Santo?

Aunque Pablo deseaba volver a ver a los hermanos, es posible que Dios tuviera otros planes para aquel momento y permitiera que el viaje fuera impedido.

Esto nos lleva a recordar lo que está escrito: “Yo sé que tú puedes hacer todas las cosas, y que ningún propósito tuyo puede ser estorbado” (Job 42:2).

No todo obstáculo es una derrota

Muchas veces insistimos en cumplir nuestros propios deseos sin considerar si realmente están de acuerdo con la voluntad de Dios.

Por ejemplo, una persona puede desear casarse y enfrentar dificultades para concretar esa unión. Lo que en ese momento parece una frustración podría estar evitando problemas futuros.

Lo mismo puede suceder con una oportunidad de trabajo, una relación o cualquier otro plan que no se realiza como esperábamos.

Pero ¿cuántas veces nos desesperamos por una puerta cerrada sin detenernos a buscar la dirección de Dios?

No todos los obstáculos significan que Dios nos está protegiendo, pero tampoco debemos interpretar cada impedimento como una derrota.

En lugar de insistir en conseguir algo a cualquier costo, necesitamos aprender a buscar Su dirección y confiar en Sus propósitos.

Reflexione

  • ¿Estoy buscando la voluntad de Dios o solamente quiero que Él apruebe mis decisiones?
  • ¿Estoy insistiendo en algo que quizá no sea lo mejor para mi vida?
  • ¿Soy capaz de confiar en Dios incluso cuando mis planes no salen como esperaba?

A veces, lo que consideramos una pérdida puede convertirse en una oportunidad para aprender a confiar más en Dios. Lo importante no es solamente que nuestros planes se cumplan, sino que Su voluntad prevalezca en nuestra vida.

Por eso Él es la puerta y el quien controla lo que entra al Reino de Dios: “Entonces Jesús les dijo de nuevo: En verdad, en verdad os digo: yo soy la puerta de las ovejas” (Juan 10:7).