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¿Será que hay gente a la que ignoramos y miramos como menos?
Si buscamos la definición de la palabra desprecio, significa mirar a alguien como si no tuviera valor o importancia. Ahorita, en este momento, hay gente a la que pasamos por la calle y la ignoramos como si ni siquiera estuviera ahí, como si fuera un poste de semáforo, como si fuera algo completamente normal. A veces hasta caminamos alrededor de ellos para evitarlos, por miedo, asco o porque nos sentimos indiferentes hacia ellos.
Tal vez ellos cometieron errores y por eso están en la situación de indigencia en la que se encuentran. Pero se puede hasta argumentar que uno es el indigente por no recordar que ellos son humanos, personas, gente y un alma que está en una gran necesidad.
Por eso la Biblia nos da este gran ejemplo para reflexionar: “Para ese tiempo, muchos hombres y mujeres de mala reputación se acercaban a Jesús y lo escuchaban con atención. Los fariseos y los maestros de la ley no estaban nada contentos. Murmuraban: ‘Este recibe a los pecadores y come con ellos, como si fueran sus amigos.’
Ese murmullo dio origen a esta historia:
‘Supongamos que uno de ustedes tiene cien ovejas y pierde una. ¿No dejaría las noventa y nueve en el desierto y saldría a buscar a la que se perdió hasta encontrarla? Y cuando la encuentra, se la pone sobre los hombros, lleno de alegría. Al llegar a casa, llama a sus amigos y vecinos y les dice:
“¡Alégrense conmigo! ¡Ya encontré mi oveja perdida!”
Les aseguro que habrá más alegría en el cielo por un pecador que es rescatado que por noventa y nueve personas justas que no necesitan arrepentirse’” (Lucas 15:1-7).
Se nos olvida que los discípulos eran gente despreciada en el mundo y eran personas que, antes de tener un encuentro con el Señor Jesús, tenían mala reputación. Aun así, Jesús iba como un pastor buscando a su oveja perdida para hablarles la Palabra de salvación (la Biblia), les enseñaba y oraba por ellos.
Todos tenemos el derecho de arrepentirnos para ser salvos. El ser humano siempre va a cometer errores y sí, podemos ser impulsivos, pero no debemos menospreciar ni ignorar a los demás.
Porque cuando ayudamos a la gente a descubrir la palabra de arrepentimiento (la Biblia), el cielo se abre con una gran alegría, a tal punto que hasta hay fiesta.
Jesús no despreció a nadie.

Es con esta fe que cada semana, el proyecto Ángeles de la Noche sale a ayudar a personas en necesidad, ofreciendo comida, ropa y, sobre todo, una palabra de fe. Nos reunimos en el Santuario de la Familia de Dios y salimos al Parque MacArthur los martes a las 6:30 p. m. y los domingos a la 1:00 p. m.
Si desea participar, visítenos en 625 S Bonnie Brae St, Los Ángeles, CA 90057, o llámenos al (800) 581-4141.
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