Noticias | - 5:29 pm
El acoso no siempre comienza de manera directa.
Muchas veces comienza de forma indirecta. Aparece en forma de comentarios que uno considera “inocentes”, miradas insistentes, bromas inapropiadas, acercamientos innecesarios e insinuaciones que continúan.
Es algo tan sutil que, al principio, incluso la propia víctima intenta convencerse de que no fue nada. A veces, hasta puede parecer absurdo pensar que alguien esté sobrepasando los límites con uno.
Aun así, vuelve a suceder.
Y pasa una vez más, cada vez de manera un poco más agresiva.
El acosador puede pensar: «¿Tal vez le gusta? ¿Y si lo permite un poquito más? Tal vez quiera darme una oportunidad…».
Lo que está sucediendo es que el acosador está poniendo a prueba los límites de la otra persona.
Pero aquí surge una pregunta: ¿por qué muchas mujeres no reaccionan inmediatamente?
Aunque la mujer está experimentando una situación incómoda, puede llegar a decirse a sí misma:
El problema es que el acosador puede interpretar equivocadamente el silencio o la falta de confrontación como aceptación, aunque esto no significa que la mujer esté dando su consentimiento.
Esto no significa que todos los comentarios o acercamientos sean acoso. La diferencia está en el carácter no deseado de la conducta, el contexto y la falta de respeto hacia los límites de la otra persona.
Por eso, es importante aprender a reconocer estas situaciones y establecer límites cuando sea seguro hacerlo. Como mujeres, muchas veces nuestra reacción natural es quedarnos calladas, ya sea por incomodidad, miedo o por no saber cómo responder. Sin embargo, algunas personas pueden interpretar ese silencio de manera equivocada y continuar con su comportamiento.
Poner límites no significa ser una mala persona. Significa reconocer que usted merece respeto y tiene derecho a expresar aquello que le incomoda.
Esto no tiene nada que ver con la manera de vestir, hablar o el carácter de una mujer. Usted no debe justificar el comportamiento del acosador por la manera en que se vistió, le habló o intentó comprenderlo.
Recuerde: ninguna manera de vestir, hablar o comportarse justifica el acoso. Toda mujer merece ser tratada con respeto, y la responsabilidad de respetar sus límites siempre recae en la otra persona.
La Biblia nos dice:
«Simplemente di: “Sí, lo haré” o “No, no lo haré”. Cualquier otra cosa proviene del maligno» (Mateo 5:37).
Un “sí” significa sí, y un “no” significa no. Usted tiene derecho a establecer sus límites y dejar claro cuál es el trato apropiado al interactuar con usted.
Las dejo con esta reflexión: la próxima vez que alguien sobrepase sus límites, recuerden que tienen derecho a decir que no, siempre que sea seguro hacerlo. Decir “no” no significa ser una mala persona, sino tener dominio sobre sus decisiones y su espacio personal.