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Todos tenemos la capacidad de hacer el bien o el mal. Cuando nos detenemos a reflexionar sobre si somos buenas personas, muchos aún no lo saben. Porque uno puede estar dentro de una iglesia. Puede tener un título que le permita ayudar a otras personas. Uno hasta se puede vestir todos los días como una buena persona. Pero hay algo que ninguna de estas cosas o apariencias puede esconder: lo que está en su interior. Lo que está en el corazón; mejor dicho, lo que uno realmente está viviendo en la fe.
Por eso, el apóstol Pablo, inspirado por el Espíritu Santo, escribió así: “¿O no sabéis que a quien os presentáis a vosotros mismos como esclavos para obedecerle, sois esclavos de aquel a quien obedecéis, sea del pecado para muerte, o sea de la obediencia para justicia?” (Romanos 6:16).
En este mensaje, el apóstol Pablo estaba explicando que la obediencia revela lo que verdaderamente está gobernando nuestra vida. Este mensaje estaba dirigido a aquellos que pensaban que aún podían vivir en el pecado y, al mismo tiempo, creer en Él. Pensaban que sus “buenas obras” o el simple hecho de “ser buenos” podían sustituir el arrepentimiento sincero.
Algo muy importante que debemos destacar es que el versículo dice: “a quien os presentáis”. Es decir, ¿a quién nos estamos ofreciendo o poniendo a disposición?
Porque, cuando no examinamos a quién le estamos sirviendo realmente, el peligro no está solamente en vivir en el pecado o en el error, sino en llegar al punto de sentirnos bien mientras permanecemos en aquello que sabemos que está mal.
El peligro está en permanecer conscientemente en aquello que sabemos que está mal y, aun así, continuar como si nuestra vida con Dios estuviera bien.
Cuando una persona decide permanecer conscientemente en el pecado, también está eligiendo apartarse de la voluntad de Dios. Y aquí hay una realidad espiritual que debemos entender: Lucifer fue el primero en apartarse de la presencia de Dios. Cada vez que una persona decide permanecer en lo incorrecto, necesita preguntarse a quién está sirviendo realmente.
Tenemos que mirar más allá de la posición, la responsabilidad y aquello que vemos. Porque, al final, la pregunta más importante no es cuáles son las buenas obras que hago, sino a quién estoy sirviendo cuando nadie me está viendo.
El domingo pasado se llevó a cabo el Mega Bible Musical, donde jóvenes del Youth Power Group de California se reunieron para este encuentro especial. Durante el evento se abordaron diferentes temas relacionados con la fe y la vida espiritual, incluyendo la importancia de examinar a quién estamos sirviendo realmente.
A través del canto, el baile y el teatro, los jóvenes tuvieron la oportunidad de fortalecer su fe y convivir.
Este artículo presenta una de las enseñanzas compartidas durante el evento.

Lo esperamos en el próximo evento.
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