Noticias | - 4:26 pm
Muchas personas buscan aceptación, aprobación y reconocimiento. Ese deseo interno de complacer a los demás muchas veces las lleva a tomar decisiones contrarias a sus valores y a su fe.
Las voces que nuestra carne desea escuchar pueden presentarse de muchas formas e intentar influir en nosotros. Por ejemplo, ¿a quién no le gusta recibir la aprobación de su familia, sus amistades o incluso de las personas en las redes sociales?
No se está diciendo que pedir consejo sea malo, pero las opiniones de los demás pueden ocupar rápidamente un lugar en el corazón de una persona. Con el tiempo, esto puede impedir que la persona escuche y siga la voz de Dios.
Es como cuando una persona desea formar parte de un grupo. Para caer bien, puede llegar a hacer lo que sea con tal de ser aceptada. Sin embargo, ese mismo deseo puede llevarla a abandonar sus principios.
Como resultado, puede convertirse en una persona dependiente de la aprobación de los demás y dejar de buscar la única aprobación que verdaderamente importa: la de Dios.
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Aquí está el episodio: