Noticias | - 1:36 pm
Muchos están durmiendo en la calle y están heridos; es más, su piel está infectada porque no tienen cómo tratarse. Lo peor es que cada día muchos pasan a su lado, los ignoran, los maltratan y hasta los tratan de menos. Y se entiende: uno tiene que ser vigilante, porque muchas veces la gente que sufre no está en sus cinco sentidos.
Pero todo tiene su momento, y también hay maneras de hacer las cosas de forma segura. Entonces, el hecho de ser vigilantes no debería detener nuestra amabilidad, mucho menos nuestra compasión. Todos tenemos nuestra historia y nuestras razones por las que caemos en el sufrimiento. A veces son cosas inevitables; y otras veces, ¿quiénes somos nosotros para juzgar?
Por eso, la Biblia nos enseña así:
“Un samaritano que iba de viaje pasó por ese camino. Al ver la condición del hombre, se compadeció de él. Se acercó, le dio los primeros auxilios, desinfectando y vendando sus heridas. Luego lo subió a su burro, lo llevó a una posada y cuidó de él.
A la mañana siguiente sacó dos monedas de plata y se las dio al posadero, diciéndole:
‘Cuídalo bien, y si gastas algo más, ponlo a mi cuenta; yo te lo pagaré cuando regrese’” (Lucas 10:33–35).
El samaritano ni siquiera conocía al individuo que se encontró en su camino, pero aun así nació en su corazón una compasión por el alma y el bienestar de esa persona. Tanto fue así que lo limpió, le dio de comer y lo cuidó. El samaritano no lo hizo esperando algo a cambio, sino porque tuvo compasión y sabía que tenía el deber de cuidar a esa alma herida.
No se trata de agradar, sino de ser amable y compasivo. Todos tenemos el poder de decidir. Dicho esto, en la misma fe, el proyecto Ángeles de la Noche, en todo Estados Unidos, sale semanalmente a ayudar al prójimo perdido, haciendo conexiones de ayuda. Durante este tiempo se ofrece comida, agua, café, ropa, paquetes higiénicos y, lo principal, una palabra de fe.
Este proyecto sale todos los martes por la noche y los domingos por la tarde. Todos nos reunimos en el Santuario de la Familia de Dios antes de salir. La preparación comienza a las 6:00 p. m. y salimos aproximadamente a las 6:30 p. m., aunque el horario puede variar según el estado.
Si le gustaría ser parte de este proyecto, por favor visítenos en 625 S Bonnie Brae St, Los Ángeles, CA 90057, o busque la Universal más cercana a usted. También puede llamarnos al (800) 581-4141; nuestros coordinadores siempre están disponibles.
También puedes informarse sobre las labores sociales y de evangelización del grupo de EVG en todo el territorio americano, ingresando en las siguientes plataformas: