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Su matrimonio está bendecido y su hijo sano y fuera de todo peligro
Adriana Rodríguez solía asistir a la Iglesia Universal gracias a la invitación de un familiar, pero había un problema, ella no era sincera con su fe, asistía a los servicios, pero su cabeza siempre estaba en cualquier otra parte, pero en la palabra de Dios. Cuando llegaba a casa un vacío se solía apoderar de ella, era poco lo que lograba sentirse bien con su entorno.
Con el tiempo su falta de compromiso con la fe la terminó separando de Dios definitivamente, por lo que comenzó una debacle en su vida, sus problemas con los vicios comenzaron a aumentar de manera paulatina, el alcohol y las drogas comenzaron a apoderarse de su vida. Su descontrol era tan grande que solía esconder alcohol en su cuarto para embriagarse cuando quisiera sin saber que esta actitud solo incrementaba sus tormentos.
Con el pasar de tiempo su forma de llevar su vida no solo la llevó a quedarse sin empleo, sino que también decidió por cortar comunicación con quienes en algún momento llamó amigos. Adriana comenzó a sufrir depresión, se mudó al cuarto con menos luz de la casa y se encerró allí para pasar largas horas sin hablar ni siquiera con sus familiares solo optaba por llorar toda la noche.
Su hijo menor enfermó y los médicos no le daban ningún tipo de esperanza respecto a su cura, al contrario, la invitaban a la resignación esto solo la puso peor y la arrastró más aun a la perdición.
Fue en ese momento cuando se animó a ir de nuevo a la Iglesia Universal pero esta vez con una actitud totalmente diferente, con ganas de entregarse a la palabra del Señor y buscar en ella una palabra de alivio. A través de su partición los viernes de liberación fue como logró conseguir al Espíritu Santo quien bendijo su vida y la de su familia, su matrimonio está bendecido y su hijo sano y fuera de todo peligro.
Testimonio Adriana Rodríguez.