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No dude, fue por usted

No dude, fue por usted

El sacrificio del Señor Jesús es una de las expresiones más grandes de amor por la humanidad. Él entregó Su propia vida por todos, como está escrito en la Biblia:

“Tomaron, pues, a Jesús, y Él salió cargando su cruz al sitio llamado el Lugar de la Calavera, que en hebreo se dice Gólgota, donde le crucificaron, y con Él a otros dos, uno a cada lado y Jesús en medio. Pilato también escribió un letrero y lo puso sobre la cruz. Y estaba escrito: JESÚS EL NAZARENO, EL REY DE LOS JUDÍOS” (Juan 19:16-19).

Herido y agotado, el Hijo de Dios cargó la cruz hasta el lugar de Su sacrificio. Fue clavado en ella de manera cruel, soportando dolor, rechazo y humillación. Aun así, permaneció firme, cumpliendo el propósito por el cual había venido.

Durante ese momento, Jesús expresó Su sufrimiento, pero también la culminación de Su entrega, como está escrito:

“Después de esto, sabiendo Jesús que todo se había ya consumado, para que se cumpliera la Escritura, dijo: Tengo sed. Había allí una vasija llena de vinagre; colocaron, pues, una esponja empapada del vinagre en una rama de hisopo, y se la acercaron a la boca. Entonces Jesús, cuando hubo tomado el vinagre, dijo: ¡Consumado es! E inclinando la cabeza, entregó el espíritu” (Juan 19:28-30).

Estos versículos marcan el cumplimiento total de Su sacrificio. Él llevó sobre Sí el dolor, las cargas y los pecados de la humanidad.

No dude, fue por usted.

El sacrificio en la cruz no fue en vano. El Señor Jesús pagó el precio de nuestra redención, tomando sobre Sí nuestras dolencias y cargando con nuestros pecados.

Este es el mensaje de la cruz: somos libres, porque Él se entregó en nuestro lugar para que tengamos vida y vida eterna junto a Él.

‘Consumado es’.