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¿Por qué es tan difícil vaciarse de uno mismo?
Si por un momento observamos nuestra humanidad y la manera en que nos expresamos, nos damos cuenta de que el ser humano muchas veces presta mucha atención a las palabras de los demás. Por ejemplo, si estamos escuchando un noticiero detalladamente, queremos saber si están diciendo algo informativo o advirtiendo sobre un peligro que viene. O sea, solo porque escuchamos a alguien no necesariamente entendemos su dolor o por lo que está pasando.
Pero Dios no es así. Cuando Él escucha, está esperando aquello que uno todavía está reteniendo por dentro. Y Él sabe lo que uno tiene en su interior. Solo está esperando que uno lo saque por su propia decisión.
¿Por qué muchos no tienen el Espíritu Santo?
Muchos aún no han recibido el Espíritu Santo porque, en el momento de la oración, detienen lo que tienen en lo profundo de su corazón. No le dicen todo a Dios. Aún están reteniendo algo, y tal vez sea pequeño o tal vez sea grande, pero es algo que tiene que ser vaciado del corazón.
Muchos dicen: “¿Por qué es tan difícil que uno reciba el Espíritu Santo?”
Muchos hacen buenas obras y hasta sacrificios, pero aún no se han derramado delante de Dios. No es que ser bautizado con el Espíritu Santo sea difícil; es que uno no se vacía en el momento de la oración o de la búsqueda.
Dios, cuando uno se vacía completamente, viene y lo llena con Su Espíritu. Pero esto solo puede suceder cuando uno reconoce su verdadera condición y saca todo por completo. Uno tiene que reconocer quién es y quién quiere que Dios sea en su vida.