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¿Solución o Promesa?

¿Solución o Promesa?

¿Será que la humanidad se conforma con poco?

Hay una diferencia entre algo informativo y algo que provoca un cambio interior: una revelación tan profunda que despierta en uno una disposición determinada para algo mucho mayor de lo que uno imaginaba. Esto solo puede venir de Dios. Pero, para que esta Palabra (la Biblia) verdaderamente provoque ese cambio, uno tiene que depender de ella para todo.

Por eso la Biblia nos enseña así:

¿Qué estaba pasando en esta ocasión con Israel, específicamente con la gente de Judá?

En esta ocasión, Judá había dejado de depender de Dios. Judá se había enfriado en su vida espiritual, vivía distraído con cosas materiales y dejó de depender verdaderamente de Dios. Y por eso vino esta plaga sobre ellos.

Muchos en este momento están viviendo esta misma crisis por no saber cómo tener una dependencia de la Palabra, no conocer a Jesús y no tener compromiso con Dios. Conocer la Palabra, que es la Biblia, es lo mismo que conocer a Jesús.

¿Cómo puede una persona conocer y depender de la Palabra?

Uno tiene que familiarizarse con ella y poner en práctica lo que está escrito. Si uno no prueba ni pone en práctica lo que está escrito, no va a haber revelación y un cambio no puede ser manifestado.

Hay gente que, antes de conocer a Dios, tenía la vida destrozada y muchos problemas. Pero, con el paso del tiempo, usaron la fe y muchos de sus problemas fueron solucionándose. Ahí está el detalle: sus problemas fueron solucionados, pero no tuvieron una experiencia con el propio Dios, sino solo con Su poder. No se relacionaron con Él y, después, al igual que Judá, se enfriaron espiritualmente.

Resolver problemas es muy poco; uno tiene que buscar tener un encuentro con Jesús para así poder heredar lo prometido: el Espíritu Santo. Pero, para eso, uno tiene que depender de la Palabra (la Biblia) y obedecer lo que está escrito.

Lo poco es aquello que no promete la vida eterna.