Noticias | - 3:19 pm
Históricamente, Saulo no se convirtió en Pablo como quien simplemente recibe un cambio de nombre.
Saulo era su nombre hebreo. Pablo era su nombre romano. Y en el libro de Hechos vemos a este hombre usar el nombre Pablo justamente cuando su misión hacia los gentiles comienza a tomar fuerza.
Pero espiritualmente, ocurrió algo mucho más grande.
El perseguidor fue alcanzado. El religioso fue quebrantado. El hombre violento fue rendido. Aquel que respiraba amenazas pasó a anunciar la gracia.
El cambio de nombre pudo haber sido lingüístico, pero la transformación fue eterna.
“Saulo, que también es Pablo…” (Hechos 13:9)
La gran cuestión no es solamente que Saulo pasó a ser llamado Pablo. Es que Cristo hizo nacer en él una nueva criatura.
“De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es.” (2 Corintios 5:17)
Y tal vez esa sea la mayor lucha de todo convertido: no volver a vivir como el viejo hombre.
No volver al antiguo orgullo. No volver a los antiguos vicios. No volver a la antigua ira. No volver a la antigua culpa. No volver a la identidad que Cristo ya sepultó.
Porque Dios no salva para maquillar el pasado. Él salva para generar una nueva vida.
Tu antigua historia puede explicar de dónde vienes, pero no tiene autoridad para definir hacia dónde Cristo te está llevando.
No vuelvas a responder al nombre que la gracia ya venció.
📺 “Pablo: El Apóstol”
🕐 1 PM | 9 PM
📡 Visión Latina